Sabbia

v1 · septiembre 2026

La seguridad de Sabbia

Explicada como un edificio, que es nuestro oficio. Y con la regla de la ética: aquí solo se cuenta lo que ya está construido y comprobado.

1 · Todo viaja en sobre cerrado.

Cada dato entre tu navegador y Sabbia va cifrado (HTTPS), como una carta lacrada — nunca como una postal que cualquiera puede leer por el camino.

2 · Cada despacho, su vivienda.

Sabbia es como un edificio de viviendas: cada despacho tiene la suya, y su llave solo abre su puerta. Cada consulta a la base de datos lleva el número de tu puerta — nadie entra en la vivienda del vecino, ni por error. Y no nos fiamos de la palabra: intentamos forzar nuestras propias cerraduras, atacándonos a nosotros mismos, para comprobar que aguantan.

3 · Dentro, no todas las llaves abren todas las habitaciones.

Quien lleva las cuentas entra en Finanzas; quien modela, no. Si hoy le cambias la llave a alguien, la cerradura cambia al instante. Y el buzón de cada uno es suyo: ni quien administra lo abre.

4 · A tu cliente le recibes en el salón.

No pasea por la casa: ve exactamente lo que tú le enseñas. Y cada persona de su oficina entra con su perfil — Dirección, Obra o Administración — y ve solo su parte.

5 · Tu contraseña no la sabemos ni nosotros.

Nunca guardamos una copia: el sistema solo puede comprobar que la tuya es la buena, no leerla — por eso, si se olvida, no se recupera: se crea una nueva. Y cada entrada queda anotada en el registro del edificio, para que un uso extraño se pueda ver.

6 · El solar está cerrado.

Solo la puerta de la web atiende a la calle. Un portero automático apunta a quien viene probando llaves falsas y lo deja fuera un buen rato. El archivo — la base de datos — está en el sótano, sin ventana a la calle. Y el mantenimiento se hace solo: los parches de seguridad se instalan cada día sin esperar a nadie.

7 · Los planos, por duplicado.

Como en cualquier obra seria: una copia en obra y otra en el estudio. Cada noche guardamos un duplicado de la base de datos con dos semanas de historia — y cada madrugada, una copia del edificio entero duerme fuera de la máquina, con diez días de vuelta atrás.

8 · Sibylla, una colaboradora que pregunta antes de tocar.

La inteligencia artificial de Sabbia propone, nunca decide. Un dial del 0 al 4 marca cuánto puede ver — por defecto, lo mínimo — y trabaja con presupuesto cerrado: nunca una factura sorpresa.

9 · En esta obra no hay derribos irreversibles.

Importaciones con marcha atrás, envíos que se pueden deshacer, papelera — y antes de cada reforma nuestra, respaldo.

10 · Las partidas pendientes, a la vista.

Como en toda obra, hay cosas por construir y no las disimulamos: la descarga completa de tus datos hoy va por piezas. Y estamos trabajando en la verificación en dos pasos — buscando la manera de que dé seguridad de verdad sin ser el dolor de cabeza constante en que la han convertido la mayoría de las aplicaciones.

Esta página sigue la regla de la ética: se escribe después de construir, nunca antes.